martes, 9 de julio de 2013

La hermandad chileno-boliviana


La hermandad chileno-boliviana
Juan Carlos Herrera Tello (*)

El señor presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, nos sorprende siempre con sus ocurrencias de interpretación histórica y jurídica respecto a la mediterraneidad de su país, siempre amparándose en su ignorancia, porque no sabe de “derecho internacional” y obviamente tampoco le importa cultivarse.  Ha dicho recientemente que “el tratado de 1904 fue forzado e impuesto por amenaza”.

Para aquellos que sí somos juristas y algo hemos leído de la historia de cómo Bolivia cedió su litoral con todo beneplácito, queremos en breves líneas explicar aquel derrotero, y demostrar que en plena democracia boliviana las negociaciones con Chile eran fraternales, sólidas y perjudicando los derechos de terceros, es decir el Perú.

Cuando Bolivia negocia el Tratado de 1904 lo hace bajo un contexto de política de Estado.  En los inicios del siglo XX era presidente José Manuel Pando, quien da inicio a una negociación sin salida al mar para su país. El nuevo gobierno iniciado por Ismael Montes continúa con la política internacional de su predecesor y se firma el tratado donde Bolivia cede a perpetuidad su litoral, y como he dicho en varios escritos, a cambio de concesiones, ferrocarriles y dinero.

Es en los ferrocarriles donde Bolivia deja una huella indeleble al Perú, ya que el artículo tercero del tratado de 1904, permite la construcción de la línea férrea de Arica a La Paz, así Bolivia le da cualidades de soberano a Chile en el territorio de Arica. Las protestas del Perú no fueron oídas y en Bolivia tanto como en Chile se celebraba la unión de aquellos pueblos con un protocolo secreto que establecía que si Tacna y Arica quedaban en soberanía de Chile, estas provincias iban a ser transferidas a Bolivia. No interesaban los derechos del Perú sobre aquel territorio, tampoco interesaban el sufrimiento que padecían las poblaciones peruanas en aquellas provincias por la cruenta chilenización; Bolivia iba a ser compensada con una salida al mar por territorios que fueron de su aliado [Perú], a quien arrastró a una guerra y después lo abandonó.

Para darnos una idea de cómo fue forzada Bolivia a ejecutar el tratado de 1904, vayamos a los documentos presentados por Chile en su Memoria de Relaciones Exteriores de 1906, año en el cual se iniciaron los trabajos para la construcción del ferrocarril de Arica a La Paz:

“A fines de mayo el Gobierno de Bolivia contrató con las casas americanas Speyer i City Bank, ad referéndum, para ante el Congreso de aquel país (se realice) la construcción de los ferrocarriles bolivianos i la emisión de sus bonos, i afectó a dicho contrato la garantía de hasta 5% que Chile se obligó a dar para las vías férreas de Bolivia en el Tratado de 20 de octubre de 1904”.

Bolivia pactaba con Chile en junio de 1905 el contrato para la ejecución de las obras de ferrocarril que lo uniría con Arica y además solicitaba a Chile las garantías sobre otros ferrocarriles que les eran necesarios. Bolivia ya había pactado contratos como hemos visto, para la construcción de seis ferrocarriles más, cuyo costo era de más de 5 millones de libras esterlinas, pero leamos cómo Bolivia era “presionada” o puesta contra la pared al solicitar a Chile:

“…queda especialmente afectada la garantía estipulada en el Tratado de Paz y Amistad celebrado entre el Gobierno de Bolivia y el de Chile el 20 de octubre de 1904, i a ese fin el Gobierno de Bolivia se obliga a obtener del de Chile, que conforme a dicho tratado, entregue a los banqueros, anualmente la suma de 50 mil libras esterlinas, que en caso necesario podrá elevarse a 100 mil….”

Todo esto provocó con seguridad el malestar de uno de los internacionalistas más destacados de Chile, don Conrado Ríos Gallardo, que en su sentencioso texto “Después de la Paz…” escribiera, cuando los bolivianos iniciaron en 1919 su reclamo de una salida al mar: “Chile ha cumplido religiosamente con cada una de las estipulaciones y al hacerlo ha intensificado en todos sus órdenes el progreso del adversario de ayer. Bolivia tiene hoy dos ferrocarriles al Pacífico uno por Arica y otro por Antofagasta. Antes de la guerra de 1879 y antes del Tratado de 1904 sus medios de locomoción eran mucho más modestos: a lomo de llamas o a lomo de indio”

El tratado de 1904 no fue impuesto, fue suscrito en momentos de gran cordialidad chileno boliviana. Ríos Gallardo es categórico cuando afirma en cita memorable que hoy es aplicable: “Hay que dejar constancia especial que políticos y publicistas más influyentes se pronunciaron a favor del Tratado …. Muchos de ellos publicaron libros en su honor. Con el tiempo estos distinguidos hombres públicos han cambiado de opinión y han tenido el elegante descuido de escribir todo lo contrario. Este es uno de los casos más curiosos y dignos de estudio y que revela también el peligro que existe en poder arribar a acuerdos sólidos y definitivos con un país que tiene por dirigentes tales hombres”.

La fraternidad chileno boliviana se sellaría años más tarde cuando en mayo de 1913, hace ya un siglo, se inauguraba la vía férrea de Arica a La Paz, y nos sorprendemos al revisar los periódicos de la época que el nuevo presidente de Bolivia electo con aclamación popular de su pueblo era nada menos que Ismael Montes, quien consolidara la entrega del litoral de su país en 1904, y que tuvo el honor, de tomar el primer tren que partiera del puerto hacia La Paz para asumir el mando. El canciller chileno además del intendente Lira fueron las autoridades del sur más importantes en aquella inauguración tan trascendental, estuvo allí el presidente boliviano electo, que le dio el realce a dicho acontecimiento, el mismo que probablemente fue visto con oprobio por el Perú. Sino cómo se explica que diarios tan influyentes de aquella época como “El Norte” de La Paz tuvieran estos titulares:

El ferrocarril de Arica a La Paz es “el sólido eslabón de la cadena que une a Chile y Bolivia”; “el mar estará muy cerca de nosotros y al recibir sus brisas en las playas de Arica es seguro que nuestras aspiraciones no han de limitarse a las pequeñas ambiciones de política interna o a las preferencias de campanario”; “Debemos recibir con plácemes la noticia de la inauguración de esa línea ferroviaria ya que ella nos indica una nueva ruta: Hacia Arica, hacia el mar!!!”.

Efectivamente, “Hacía Arica, Hacia el mar!!!”, era el sino de la negociación de 1904, ya que el trazo del ferrocarril iba a impedir que nuestro histórico puerto, retorne a nuestra heredad y era una muestra más de la chilenización del territorio en conflicto, [por el] que Bolivia con tanto fervor americanista ayudaba a Chile a que consolide su soberanía justamente en la provincia donde en un peñón yace la honra del Perú [ganada] en aquel valeroso 7 de junio de 1880, y donde también es ubicable la valentía de los altiplánicos en la quebrada de Camarones.

El 25 de abril del año en curso, el señor presidente plurinacional de Bolivia ha impartido una orden a sus profesores de historia: "no cometan ese error de seguir enseñando que ha habido guerra en el año 1879 sino que expliquen a sus alumnos que "ha habido una invasión"”. Con esta frase el señor Morales ha ridiculizado el esfuerzo del batallón “Colorados” que combatieran con denuedo en el Alto de la Alianza. Pero concuerdo por primera vez con el señor Morales, porque deben de enseñar a su pueblo y explicar porqué provocaron una guerra y después se escondieron en sus alturas, así como también, debe ser explicado el que, habiendo armonía y negociaciones, Bolivia solicitaba garantías a Chile para la construcción de seis ferrocarriles. Estoy seguro que Chile ya tiene las respuestas, y serán contestadas próximamente cuando se ventilen los pormenores de la demanda que Bolivia ha interpuesto ante La Haya para obligar a Chile a otorgarles una salida al mar. Todo eso lo esperamos para comentarlo con buen humor, ya que con seguridad nada serio se puede esperar.


(*) Abogado


Obtenido de:  http://www.voltairenet.org/article179287.html 



Ejemplo 1
Por el min. 6:28 el entrevistado habla de las negociaciones Bolivia-Chile entre 1884 y 1904, y de las gestiones reiteradas de su país para quedarse con el territorio aún ocupado militarmente.  ¿Cuál era ese territorio cautivo?  ¿era boliviano?,  No.  Eran Tacna y Arica,  territorio peruano cuya situación aún no había sido definida en un Plebiscito que Chile  estaba obligado a hacer  según el Tratado de 1883, y que siempre saboteó.  Ninguna autocrítica de in-fraternidad, ninguna mención al sufrimiento de los ciudadanos peruanos cautivos; sólo se ve lo que se quiere ver, es decir, los intereses bolivianos. 
Es necesario recordar que Bolivia batalló acompañada por Perú de 1879 a 1880, año en que se retira de la contienda. El Perú , a pesar de sus propios errores y sus tragedias internas, debió continuar solo en la lucha  ante el imperio británico y su ejecutor hasta 1883.   Bolivia luchó un año  (siempre acompañada), Perú luchó cuatro años  y medio  (de ellos, tres años y medio solo).  Fue el único contendiente de los tres, que luchó solo.
A pesar de todo esto, Perú cedió  a su ex-aliado una zona franca llamada Boliviamar en las costas de Ilo-Moquegua en 1992.  Cabe señalar también que esta medida fue tomada por el gobierno autocrático de Fujimori, y que hubo -y aún hay- un buen sector de la opinión pública peruana que la cuestionó, dado que no hubo amplia participación ciudadana en su debate.  En una aparente incongruencia, esta concesión no es aún aprovechada.



Ejemplo 2
El Sr. Linera repite ese discurso unilateral, selectivamente exponencial o amnésico, según el caso, cuando Bolivia arremete "diplomáticamente".  El Tratado de 1904 fué arduamente negociado y  buscado por el Gobierno de Bolivia desde 1884 (año de suscripción de su  pacto de tregua), aún en detrimento de los intereses de su ex-aliado el Perú  (como se pretendió en las  negociaciones de 1892-95, por las que reclamaba quedarse  con las cautivas Tacna y Arica a cambio de ceder Antofagasta) .  No se puede alegar coerción violenta en tantos meses de puja diplomática. En breve plazo este Tratado fué ratificado por su Congreso y celebrado como un logro de su diplomacia.      
 A qué bayonetas amenazantes se refiere el Sr. Linera, si los bolivianos ya  estaban fuera de peligro en su altiplanicie, desde que se retiraron de la contienda en 1880.  Los únicos  pobladores atropellados en los días  en que se negoció el tratado definitivo Bolivia-Chile (1904) eran los tacneños,  ariqueños y tarapaqueños, de nacionalidad peruana.    Pensará  que nadie lee la historia: 


Ejemplo 3
Roberto Brockman, escritor boliviano al declarar en este reportaje denota una vez más, la posición unilateral y acrítica de las demandas bolivianas.  Afirma sin ambagues cómo Ismael Montes, negociador boliviano ante la Asamblea de las Naciones en 1920,  pedía para su país (sin mayor sustento jurídico que el de la compensación moral por haber perdido su litoral) las provincias peruanas de Tacna y Arica:

Bolivia tiene poco que perder y mucho que ganar en La Haya”





Arica y Tarapacá son territorios históricamente peruanos, desde tiempos pre-incaicos.  Los actuales habitantes descienden en buena medida, de ocupantes que expulsaron a los verdaderos dueños de esas tierras (en el Perú hay asociaciones de descendientes de tarapaqueños).  Los que se quedaron debieron ser violentamente "chilenizados".  Al patrimonializar como chilenos los elementos culturales materiales (arqueológicos, monumentales...) e inmateriales (música, lengua...) de estos territorios, los ocupantes avenidos  están usurpando una cultura de la cual no descienden, que  han arrebatado por la fuerza.  De allí se comprende porqué, en general, no transmiten  genuinidad cuando la interpretan.  Pueden decir que ganaron su guerra expansionista en buena forma (con ayuda del imperio británico), pero los milenios de historia  peruana de esas tierras estarán  siempre ahí, así como en nuestra memoria histórica






James Blaine, secretario de Estado de los Estados Unidos cuando estalló la guerra impuesta por Chile.  Blaine declaró oficialmente ante el Congreso de su país lo siguiente: "Fue una guerra inglesa contra el Perú, con Chile como instrumento.  Chile jamás hubiera hecho la guerra si no hubiera sido por el respaldo del capital inglés" (en "Hildebrandt en sus trece", año 4, N° 186)










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